lunes, 30 de noviembre de 2015

Tecnificando, que es gerundio

Mientras almorzaba he visto un reportaje sobre un proyecto de la universidad de Córdoba consistente en la implementación de maquinaria agrícola que permita tecnificar el cultivo de olivos para hacerlo más eficiente y, por tanto, más rentable.
En un cultivo en el que la mano de obra supone aproximadamente el 50% del coste, conseguir una maquinaria eficiente que elimine este coste supone una gran perspectiva para el agricultor propietario de la finca. Una inversión inicial que con el tiempo se acabe amortizando y a medio plazo se convierta en un beneficio muy superior al actual, implica todo un éxito en un sector castigado.


Pero esto me lleva irremediablemente a dos ideas: ¿porqué no se protege más al sector primario?. Parece que la comida crece en los estantes de Mercadona. Si algún día se abandona la agricultura debido a su bajo atractivo económico y a la dependencia (en muchos casos) de ayudas públicas, me temo que no podremos optar por comernos los billetes de 20€ untados en pan (y tampoco tendremos pan porque nos faltará el trigo).
Pero la siguiente idea que me salta al pensamiento es aún más aterradora: tecnificar el campo. Lo tecnificamos todo. Cada día más predominan las máquinas que sustituyen y mejoran la mano de obra prestada por personas. Todo es más eficiente, todo desemboca en un menor precio de mercado que hace a la empresa más competitiva... ¡STOP!. Si todo se tecnifica, por barato que resulte el precio del producto final en una competencia perfecta donde el precio lo establece oferta y demanda, etc...¿qué demanda va a haber?. Si no hay mano de obra, no hay salarios, no hay capacidad de consumo y no se vende por atractivo que sea el precio.
Según Schumpeter, la crisis es "el proceso por el que la vida económica se adapta a las nuevas condiciones".  Quizás ese sea uno de los factores que hace que esta crisis dure tanto. Y me temo que esto no es más que un aperitivo de algo que viene detrás, como no se tomen medidas. De seguir así, una gran minoría mantendrá la propiedad de las maquinarias que fabricarán todo. Buena parte de los oficios que hoy son (aún) normales, acabaran desapareciendo y, si bien algunos argumentan que el oficio que desempeñará mi hijo de mayor aún no está inventado, me decanto por pensar que una gran desigualdad provoca una inestabilidad social que puede desembocar en situaciones muy indeseadas.
Si en los bancos todo empieza a ser digital, en la agricultura las máquinas tecnifican el cultivo, si en los supermercados se están desarrollando arcos que escanean todos los productos del carrito simultáneamente al pasar bajo ellos, si la producción de maquinaria o de electrodomésticos la hacen robots, y solo acabamos de empezar...
Deberíamos acordar encontrar un equilibrio y luchar a diario para corregir las desviaciones necesarias para mantenerlo. De lo contrario, el capitalismo desbocado y el libre mercado globalizado nos van a llevar a una era desconocida y preocupante. Nada es bueno en extremo.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Me cago en el Whatsapp

¡¡Mierda de sustituto barato de cualquier relación humana tradicional...!! Mañana es mi cumpleaños y no hay cosa que me toque más los huevos que una felicitación por la maldita app, acompañada de 4 iconos de mierda prefabricados, que además siempre son los mismos en todos los mensajes... ¿eso es todo lo que merecemos como seres humanos?. Además, los hay que no dudan en juzgarte por ser el único que no ha felicitado a Fulanito por el "grupo" de Whatsapp... pedazo de animales, soy el único que ha llamado a Fulanito y le ha dedicado una conversación donde le he transmitido del modo más cálido y personal posible mis sentimiento de amistad hacia él, y eso en el caso de que no haya podido visitarlo y tomarme una cerveza en persona, como Dios manda.
Nos estamos volviendo aún más imbéciles... A lo mejor soy un poco rarito, pero lo que más me gusta de un regalo en un día especial, es que la persona que se ha tomado la molestia me está demostrando que se acuerda de mí, que conoce mis gustos, que no le importa tomarse la molestia de perder parte de su tiempo en algo destinado a mí, que se ilusiona en agradarme... y todo eso va incluido dentro del envoltorio de regalo. Y no hablo necesariamente de regalos físicos. Cualquier cosa que me compren me la podría comprar yo mismo. Lo único que no puedo comprar en tiendas es la amistad, el aprecio, el cariño de un amigo de verdad, de una pareja... y eso es lo que uno busca cuando recibe una felicitación. Igual soy rarito... como me crié en los 80 escuchando música en Walkmans, lo mismo me quedé anclado en el pasado, pero a pesar de mi afición por los gadgets digitales, en este aspecto me considero un ser algo más analógico y me decanto por el abrazo y la canción de cumpleaños. Por otro lado está todo el mensaje que se pierde en un texto, relacionado con el lenguaje no verbal. El tono de la voz, la expresión corporal, el énfasis empleado, puede hacer sentir mil veces mejor que la mejor de las frases, somos seres empáticos, y resulta difícil sentir empatía con un icono de un zurullo sonriente.

Otra cosa que me toca los cojones de sobremanera es el regalo por compromiso... ¡ostras!, el cumpleaños de Fulanito... qué le compro... y aparezco con un pijama, una cartera o un rollo de papel higienico de Superskunk con estampado de billetes de 100€... no me toques los cojones. Me regalas una mierda de 10€ que no tiene ni de lejos que ver con mi personalidad, y me estas escupiendo a la cara muchísima información sobre tu concepto acerca de nuestra relación de amistad. ¿No es mejor ( y más barato) no comprar mamarrachadas de compromiso y regalarme una tarde de conversación y cervecitas?.

¿Donde está esa empatía que antes mencioné?. Aunque solo fuese por el simple motivo egoísta de hacerlo a los demás para que después también te lo devuelvan.... Ahora con sacar el móvil, teclear "FELICIDADES" y añadir un par de gitanas bailando y el icono del pastel, quedamos como DIOS y nos quedamos tan agusto con la sensación de haber cumplido un año más. Y es posible que así sea porque lo mejor de todo es que está socialmente aceptado y me consta que muchísimas de las felicitaciones que recibo son de gente que realmente me aprecia y que está hasta arriba de trabajo, de obligaciones familiares, etc. No hay que buscarle los 3 pies al gato... o sí. Realmente no deberíamos dejarnos llevar por estas nuevas costumbres, porque cada vez nos relacionamos de un modo más frío. Mostrar sentimientos se sigue relacionando con mostrar debilidad (idea con la que estoy totalmente en desacuerdo) y la vergüenza hace el resto del trabajo. Por favor, dedicadle un minuto a pensar en esto. Cualquier miércoles por la tarde se puede convertir en sábado por la mañana si hay verdadero interés. Para lo demás, cualquier excusa es buena.

Y ya no quiero ni hablar de las felicitaciones navideñas. No se molestan ni en escribirte un mensaje para tí. Te llega la misma mierda de felicitación desde 25 contactos diferentes...veamos el vaso medio lleno, al menos se acuerdan de tí al meterte en el listado de envío masivo. Menos da una mierda... que digaaaa una piedra.