Qué duda cabe que, en el momento en que vivimos, la situación requiere de el triple de esfuerzo, para alcanzar (con suerte y persistencia) menos de la mitad de resultados, que lo que acostumbrabamos a tener años atrás (aaay, qué tiempos aquellos...). Vivimos inmersos en un mundo de objetivos, ratios de productividad, carteras de negocio que defender, menús de productos a ofertar interminables que implican que seamos expertos en casi todo, cuando de pequeño ya me enseñaron eso de "el que mucho abarca, poco aprieta" ... necesitamos un cerebro con más gigas, y en la cabeza un procesador más rápido para no quedar obsoletos y el ritmo es tan frenético, que apenas te queda tiempo para el resto de cosas, para acordarte de ser persona, para regalarte un rato en el que ser tú mismo, sin más influencias externas.
Pues, decía que me dirigía a mi hogar, cuando de forma casual escuché en la radio a un conocido periodista hablando de Apofis. Cual sería mi sorpresa al conocer que, mientras que me hayaba inmerso en un día a día absorvente, con casi toda mi capacidad mental concentrada en mi trabajo, preocupado ya no por lo que la empresa perdería ese més, sino por lo que dejaría de ganar según las previsiones de uno de arriba que tiene una bola de cristal de Murano, que la usa a tiempo parcial como prótesis ocular y a veces como elemento predictor de acontecimientos venideros, y mientras, un meteorito del tamaño 7 veces superior al Santiago Bernabeu amenaza con una probabilidad de impacto de1 entre 37 para el 2.036 y poder destructivo equivalente a 40.000 bombas atómicas, viaja libremente por el espacio exterior, sobre mi coche, mientras yo conduzco inocentemente por la autovía, pensando en qué hacer para mejorar mi negocio.¡Coño!, ya me resultaba complicado pensar que vivo sobre una esfera que pesa 5,9736 × 1024 KG que orbita en un universo infinito, alrededor de una estrella llamada Sol que a su vez tiene combustible para más de 5.000 años... (por cierto, espero que el Sol no use derivados del petróleo, porque al precio que está, seguro que acaba echando el cierre y obligandonos a andar con linternas las 24h. del día, que ya no sería día sino noche, y quedar con los amigos sería un lio, además de que no podría lucir mis Rayban, ni ponerme moreno y de que la Costa del Sol tendría que llamarse Costa del sobaco de grillo, madre mía que lío). Este pensamiento es como cuando la pulga emporrada le pregunta a la otra si cree que habrá vida en otros perros. Resulta abstracto, y casi un acto de fé pensar y creer en ello.
Pero lo que más abstracto me resulta, es vivir por unos segundos la sensación de verme desde fuera. Subir el objetivo de mi cámara unos cuantos miles de kilómetros y vernos desde arriba, inmersos en nuestros problemas macroeconómicos, como hormigas alteradas alrededor de la entrada a su hormiguero, tan preocupados por ese día a día tan artifical y cada vez menos humano, que no somos capaces de levantar la cabeza y mirar a nuestro alrededor.
No puedo entrar a valorar lo probable o no de una amenaza sideral, porque no entiendo apenas nada del tema. Sin embargo sí que me sirve de estímulo para pensar en lo ciegos que últimamente estamos. (en general). No dejaría de ser una ironía cómica que después de luchar, sanear mi negocio, aumentar mi cartera de clientes, formar a mi plantilla, ampliar y reformar el local, alcanzar una solvencia, reputación... y justo cuando me quedo calvo y mi mujer se divorcia de mí porque he pasado de ella los últimos 10 años, pero aún considero que merece la pena porque soy el campeón del colacao en mi sector, me cae un meteoríto con nombre de dios egipcio y me dan morcilla a mí, a mi local y a mi cartera de clientes saneados.
Siempre he adoptado la idea de Aristóteles, cuando habla de que la virtud se haya en el término medio de las cosas. Tampoco nos vamos a desentender de la actividad. Nuestra capacidad de trabajo nos dignifica como personas y la sociedad ya no puede absorver más parásitos improductivos. Tan solo digo que no es mal deporte levantar la cabeza de vez en cuando y ampliar el ángulo de enfoque para abarcar un poco más.
Por otro lado, si esa amenaza fuese real: ¿Crees que a los gobiernos les interesaría divulgarlo de forma masiva y oficial?. ¿Qué ocurriría con los ordenes sociales establecidos y con los mercados, si tuviesemos la certeza de algo así?. En una sociedad en la que predominan este tipo de intereses, por encima del bien común (pero me refiero al bien real, a la supervivencia de la colmena, por encima del interés de 4 "zánganos"), da miedo pensar... apostaría que algo así nos pillaría en medio de una reunión de trabajo... casi seguro :P
http://www.youtube.com/watch?v=zppOAepJpMA

Dani:
ResponderEliminarUff, me he sentido aliviado. Creí que Apofis tenía algo que ver con la circuncisión, con las amigdalas o con un grupo de trash. ¿Un ñosco para 2037?. Guay. Escribí algo parecido hace un mes con lo de la radiación en Japón. Si fuese el apocalipsis, ¿con qué cara miraría un Director de informativos de Tv a su equipo enviando un corresponsal a 40 km de la central nuclear que la genera?.
P.D.: el captcha es un coñazo. Debería susituir al Esperanto como lengua universal. Acabo de escribir wweepttchee (=What´s up!). A ver que me toca poner ahora. Será mi clave para el próximo mes. Lo huro.