Esta entrada va a ser la más breve, y a la vez grandilocuente gracias a la imagen que la acompaña, que nada más llegar a mis manos me ha pedido a gritos ser publicada.
Nunca he comprendido como hemos llegado a la situación en que el ciudadano llegue a sentir que está a merced del ente público, o como este mismo ente puede llegar al un nivel de endeudamiento actual (déficit público) gastando más de lo que ingresa y tratándose de dinero público.
Cuando las noticias hablan de déficit público y de alcanzar un objetivo de reducción de ese déficit, como algo positivo, me pregunto qué hay que modificar en el sistema educativo actual para que la gente no reaccione a esta clase de gestión presupuestaria, o que hay que cambiar en el ordenamiento jurídico actual, para que sea ilegal gastar lo que no se tiene.
La misma diligencia de un buen padre de familia que cuida de su casa, economía incluida, es la que se espera (bueno, se debería esperar) de un ente público ya sea local, autonómico o nacional.
Soy Mr.Waiter, te escribo desde Málaga y este es mi blog, donde te voy a hablar de economía, política, sociedad y la curvatura del ajo en el oriente septentrional, siempre desde una perspectiva muy poco objetiva y aún menos seria. De hecho no se que haces leyendo esta porquería que solo uso para liberar memoria ram de mi psique. Hazme caso, métete un rato en Facebook e ignora este blog.
viernes, 19 de octubre de 2018
viernes, 5 de octubre de 2018
¡Vaaamos que nos vamos!... (o no)
Que aumente la esperanza de vida, siempre debería ser una buena noticia. Eso y que lleguemos a batir esa plus marca de longevidad media con salud porque, para poca salud... a veces es mejor ninguna.
Si embargo, no todo el monte es orégano. Más años en este barrio implican más gastos. Más luz, más agua, más IVA, más IBI, más copagos farmacéuticos, la asistenta, la cuidadora o la residencia. Estirar la pensión de jubilación hasta el último de tus días cada vez es más complicado, con ese nivel de gastos que será más exigente cuanto peor sea tu estado de salud y más aumente tu dependencia...
Vivir con lo puesto, sin ahorros, de alquiler... es apostar todo a que llegaremos a ser nonagenarios con buena salud física y mental. Quizás confiamos demasiado en los avances médicos, o quizás practicamos con demasiado fervor el principio budista de vivir en el momento presente.
Precisamente en este "ahora" hay muchas realidades que evidencian que el "mañana" será diferente. El ratio de trabajadores por pensionista ha cambiado drásticamente de los 70 a la década actual.
Por otro lado, la pirámide de población muestra como muchos menos jóvenes se enfrentarán a cotizar para muchos más mayores. Cuando lo normal es un crecimiento poblacional, aportando más miembros en la base de la pirámide es decir, donde población de menos edad es más numerosa que la de edad más avanzada, la previsión para el año 2020 es lo contrario. Menos jóvenes sustentan la base de una pirámide invertida, siendo superados en mayoría por compatriotas con más canas y arrugas. Viejóvenes que (espero, por encontrarme entre ellos) no tengan la menor intención de irse al otro barrio. Que en lugar de bastón y boina, van en chandals de marca y hacen pilates en el GYM.
Es evidente que si (para bien) nuestro estado de salud a edades más avanzadas es más favorable y aumenta nuestra esperanza de vida, lógicamente tendremos (para mal) que jubilarnos más tarde. Pasar de los 65 a los 67 años como edad mínima de jubilación ha sido un revuelo social. Somos egoístas, pensamos en lo nuestro y la perspectiva "macro" la olvidamos. Bueno, para olvidarla hay que haberla tenido en mente en algún momento y en la mayoría de los casos, ni eso. Pensando en el sistema, en el colectivo, es inviable.
Lógicamente, a nadie le cae mal la idea de volvernos dueños de nuestro tiempo, contando con salud y energía y cuanto antes nos jubilemos, mejor. Pero a nivel colectivo no es posible. No si contamos únicamente con el sistema de pensiones.
Pensar en un futuro, realizar inversiones inmobiliarias, empresariales, financieras... que nos permitan obtener fuentes alternativas de ingresos, no sería mala idea.
Trazar un plan para que nos podamos permitir un día el lujo de renunciar a una pensión "elevada" a cambio una prejubilación sujeta a menores ingresos, pero suficiente si es un complemento al resultado de nuestras inversiones anteriores, podría ser la solución, el equilibrio perfecto. Pero, para ello, hay que trazar un plan. Tener claras las ideas y objetivos. Dejar de cobrar la nómina con una mano para gastarla con la otra. Abandonar la economía de subsistencia, adoptando una economía doméstica que persiga proyectos a medio plazo aun a cambio de cierta austeridad, que se verá compensada en su momento.
Planes de pensiones, fondos de inversión, inmuebles para explotarlos en régimen de alquiler o vender a largo plazo dejando que maceren a fuego lento con un precio de mercado a veces un tanto caprichoso, o hasta abrir un comercio de cualquier cosa que se pueda vender porque tenga demanda... todo menos adormecernos en nuestra soñarrera provocada por la rutina de cada semana, mes, año, década...
Entre pensar solo en hoy o dejarlo todo para mañana, cada uno de nosotros podrá encontrar un término medio adecuado, pero en ningún caso considero que cualquiera de esos dos extremos sea el más adecuado... a menos que nos diagnostiquen algún padecimiento terminal, claro.
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