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sábado, 17 de octubre de 2015

El cartero siempre paga dos veces

Bueno, el cartero, el charcutero y hasta el pastor de avestruces, una cuando te retienen de la nómina, otra cuando compras y pagas el IVA, y todas las que vienen detrás, porque de los impuestos no se libra ni el que los inventó. Bueno, este último tal vez sí, aunque eso lo digo yo porque soy muy mal pensado, toda una mala influencia.
Tan mala que te recomiendo que hoy no leas esto (ja ja, como si alguien leyese algo de lo que escribo... además de mala influencia soy un capullo iluso). No obstante,mejor no lo leas, porque hoy solo voy a quejarme, doy mal rollo. Estoy cansado de pagar. No soy capaz de declararme insumiso fiscal, porque el sistema me aplastaría, (yo soy muy cobarde, tanto que devolvía los DVDs rebobinados al videoclub para que no me llamasen la atención) pero al menos voy a dar mal rollo. 

Hasta hace unos años, me consideraba un convencido de los impuestos. En la universidad me argumentaron a favor de ellos (o lavaron el cerebro, no tengo claro cual es el término adecuado). Si quiero beneficiarme de ciertos servicios públicos, tendremos que pagarlos entre todos, del mismo modo que si deseo bañarme en la piscina, entre los vecinos tendremos que pagar el cloro. Hasta aquí no hay quien lo dude. Otra cosa es que siempre habrá quien quiera desinfectar el agua con cloro, con iones de cobre o quien prefiera convertirla en la ciénaga de Shrek. 

Pero, ¿qué dice el Gobierno que hace con mi IRPF?:


No me jodas. Casi la mitad de mi dinero (el 40%) se destina a mantener a otros y mientras tengo que oír casi a diario que no están garantizadas las pensiones para la gente de mi generación. ¡Eso es!. Yo sostengo a otros y cuando necesite ser sostenido, que me den por saco. Para eso prefiero aportar mi 40% a un plan de pensiones privado. Suponiendo que fuese mil-eurista, con 30 años y que ni siquiera percibiese intereses por ese plan, jubilándome con 65 años, tendría 168.000,00€ en mi hucha. Si la esperanza de vida está en los 80 y tantos años, (pongamos 85), tendría 700€/mes garantizados. Ojo, que 35 años de intereses que he despreciado en este burdo cálculo, da para mucho más.

El 14% de sanidad se queda corto. Me gusta nuestro sistema sanitario. Te ayuda a ser paciente mientras te toca tu turno, conoces gente nueva en las habitaciones de hospital y te ayudan a valorar las pequeñas cosas de la vida cuando durante 6 meses de diagnósticos salpicados en el tiempo no sabes si son gases o un tumor maligno. El sistema sanitario sigue siendo decente porque la decencia la mantienen los empleados públicos sanitarios, a pesar del sistema,de sus contratos de mierda y del escaso presupuesto. Por encima de grandes coches o mansiones, lo primero es estar vivo para poder disfrutar del resto y la escala de valores igual no está bien definida. Por otro lado, si el único modo de evitar una lista de espera es contratar un seguro médico privado... ¿por que cojones tengo que pagar por duplicado un servicio sanitario?. Deberíamos poder elegir, igual que no tenemos  2 seguros sobre un mismo automóvil.

El 7% de intereses me produce un tic nervioso. En el fragmento de artículo del Diario El País de 30 Sept. de 2014 se indica que España paga en 2015 100 millones diarios. ¿Y no pasa nada?. Qué coño aprendió la gente en el colegio, ¿Nadie sabe sumar ni hacer lectura comprensiva?- Una empresa privada que no gestiona adecuadamente su aspecto financiero, muere. Si no gestiona adecuadamente a sus clientes, muere. Un ente público, por mal que lo haga, SIGUE TENIENDO CLIENTES A LOS QUE COBRAR. ¿Es necesario realmente endeudarse a ese nivel?. ¿Nadie asume la responsabilidad de una mala gestión que arrastre al país a esto?.  SI NO TENGO, NO GASTO. Pero no, Aeropuertos como el de Castellón o Ciudad Real, La ciudad de la cultura de Santiago de Compostela, el bosque de acero en Cuenca, coches oficiales, sueldos vitalicios... ¿¿¿¿ESTO QUE ES?????

Y mientras una pluriimposición fiscal sobre cada mísero euro que ganamos. Solo un ejemplo: 

  • Cuando cobro una nómina , me retienen IRPF
  • Cuando con lo que me queda de ella decido comprar una casa,  debo pagar el IVA  (y el notario, y el Registro, que es público pero cobra...)
  • Si fallezco, el piso que he pagado con lo que me ha quedado neto de nómina, tras liquidar impuestos de compra e IBIs anuales, se lo dejo a mi hijo que TAMBIÉN TIENE QUE PAGAR...
  • Si lo vendo antes de fallecer, me cobran por el beneficio obtenido y la plusvalía


Y eso que hablamos de un derecho constitucional básico, como es el de una vivienda digna. Como resultado, según indica El Mundo, 184 días currando para pagar impuestos. Eso deja los 181 días restantes del año (menos de la mitad) para ti. Si a cambio tuviésemos unas prestaciones sociales magníficas, perfecto. Pero no es así. Nos comparan con otros sistemas tributarios en términos de pagar menos que ellos, pero no nos hablan de si percibimos más o menos que ellos. No podemos ser europeos para los impuestos y españoles para los salarios y las prestaciones. O el que decide cambia el chip, o deberíamos cambiarlo "nosotros". No trabajo más de medio año para pagar impuestos y que otro se los gaste en gilipolleces. A ver si se nota en las urnas de una puñetera vez.



domingo, 13 de septiembre de 2015

The Banking Dead

Stop. Callejón sin salida. Por más que corras, esto se acaba y en cosas como esta, ninguna persona es diferente al resto, excepto por el modo en el que se pueda llegar al final del trayecto.
Los faraones se enterraban bajo pirámides suntuosas, repletos de enseres, objetos valiosos e incluso sirvientes con la idea de que pudiesen resultarles de utilidad en "la otra vida" y en la actualidad se podría decir que son imitados por los grandes empresarios de este siglo.
Recientemente falleció D. Emilio Botín. Tantos años de trabajo, con tantos éxitos empresariales, bien podrían haberle valido para que Dios le concediese una prórroga, pero no. Una vida acomodada, e incluso detalles como el ir con pantalón corto y bambas en una visita oficial del Rey puede, pero no más años de vida. Quizás si el hombre se hubiese convertido al budismo se le hubiese valido para reencarnarse ahora en ornitorrinco australiano, que dicen que son muy felices allá en las antípodas, pero me temo que actualmente el pobre hombre no haya tenido demasiado recorrido extra.
Quizás, por aquello de aprender un poco de la experiencia ajena, cabría preguntarse si merece la pena ese afán de crecer  (empresarialmente hablando), trabajar  y acaparar tanto para, finalmente, conocer el final de la historia de antemano. De aquí no sale vivo nadie. El trabajo dignifica al hombre, y no voy a ser tan cínico de negar que vivir bien nos gustaría a todos pero, como todo en esta vida, la virtud podría encontrarse en un término medio. Un saldo en el banco que no seremos capaces de gastar ni en esta ni en 4 vidas más consecutivas que viviésemos, podría suponer también un fracaso. Tanto si no somos capaces de llegar a fin de mes, como si teniéndolo no somos realmente capaces de disfrutar y ser felices hasta el punto de que una bajada en el volumen de ventas de la línea de yogures desnatados con bífidus nos suponga un amago de ictus, es indicador de no estar jugando bien las cartas.
Ojo, no tengo el honor de haber conocido a este señor, que conste que solo reflexiono a raíz de su fallecimiento, pero, igual que el faraón se llevaba el oro para la otra vida, parece en algún momento que este tipo de empresarios contaran con que se van a levantar al más puro estilo zombie en The Walking Dead y deben guardar y guardar por si necesitan suelto en su momento para comprar un par de cerebros con que alimentarse de aquí a la eternidad (eso contando con que no le den un hachazo en la sien y se  re-muera de forma definitiva).
Cualquiera podrá decir que esta retahíla es la propia de una persona de clase ¿media? y que realmente a todos nos gustaría ser capaces de llegar a ciertos niveles... bueno, cada uno tiene sus preferencias y esa podría ser la de muchas personas pero, al margen de eso (que es algo muy subjetivo) sí hay algo que tengo claro: en el siglo XXI somos muy modernos y civilizados. Hemos creado una sociedad muy compleja, entre leyes e interrelaciones económicas en un mundo globalizado y cada vez más pequeño. Y se nos está olvidando un pequeño detalle, cada día más: Somos seres vivos, casi animales, con necesidades básicas que satisfacer tanto materiales como afectivas. Defecamos, orinamos, comemos, dormimos, lloramos, reímos... contamos con una vergüenza tóxica que nos lleva a ocultar cada vez más nuestra faceta emocional y valemos más por lo que hacemos que por quienes somos. Cada día más, nos cerramos delante de una pantalla de móvil, tablet o PC y se nos olvida correr, saltar, gritar, tirarnos al suelo para jugar con nuestros pequeños...Y no me gustaría llegar a cierta edad o a mi lecho de muerte y pensar que no he reído ni llorado lo suficiente pero, eso sí, mi empresa ha subido en el IBEX 1.324,50 puntos básicos en la última semana. Susto me da darme cuenta tarde de estas cosas... ¡Ah!, y que descanse en paz. Siempre es lamentable que un ser humano nos abandone.

sábado, 25 de abril de 2015

El Castrato

El "Castrato" era el cantante al que le extirpaban el escroto y el tejido testicular que este contiene (lo que viene siendo el saco de los huevos) para no perder una bonita voz aguda. Resulta una decisión un poco drástica, que probablemente no sería adoptada con el consentimiento del cantante (que seguramente se descojonaría de la risa). Una vez descojonado, este podía interpretar papeles femeninos, gracias a la tesitura de voz resultante. Quizás para interpretar papeles femeninos sería buena idea contar con seres humanos de ese género pero, entonces, no seríamos como somos [...]

Lo que no se refleja en las enciclopedias Salvat que adornaban los muebles de los salones más elegantes de mi barrio es que "castrato" también es el término empleado por mis convecinos más eruditos en lingüística, para referirse al centro estadístico de bienes inmuebles de mi ciudad, encargado de la descripción física, jurídica y económica de los mismos. Veo coherente que exista un registro para tales fines, pero quizás no tan coherente lo que resulta en estos tiempos de sus "estadísticas", no muy actualizadas. 

Hoy me he encontrado con una grata sorpresa (como todas las relacionadas con materia tributaria, gracias Montoro, eres un detallista), derivada del valor catastral de mi vivienda. Mis queridos organismos públicos y clases políticas gestoras tan a favor de la ciudadanía (un par de meses de campaña cada 4 años, al menos), os dejo una cuestión candente: ¿Por qué si sube el valor de la vivienda, sube su valor catastral, pero si baja, este no lo hace?, ¿ehn?,¿ehn?...
¿Por qué insondable razón se deben pagar 4.000€ de "plusvalía" a un ayuntamiento, por un piso comprado en la cúspide de la burbuja inmobiliaria y malvendido tras 7 años de crisis, si se ha devaluado más que los videoclubs de VHS?. La plusvalía, también conocida como Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, grava el incremento del valor del suelo. Si me veo obligado a vender por menos de lo que me costó... ¿Dónde está el incremento? Si no hay incremento... ¿cuál es la base imponible del impuesto?

Al final, la sabiduría popular tiene más razón de lo que parece, y lo que se puede confundir con una persona que no habla adecuadamente, en realidad es una muestra más de experiencia y sabiduría. El castrato define perfectamente lo que somos frente a este organismo y las normas que regulan la materia. Castrados, eunucos, borregos que hacemos lo que nos dicen igual que un pequeño le hace caso a su padre cuando este se muestra autoritario. Pero un padre también puede equivocarse, no es más que otra persona imperfecta, puede que con buena intención, pero imperfecta.

Demasiado afán recaudatorio, demasiada necesidad de que todos seamos primos de Farinelli, sin nada que aportar para rellenar el paquete del calzoncillo. Si quieren voces de soprano, que se amputen los genitales con una guillotina de papelería. Yo tiendo más al barítono y a confiar en el sentido común del sistema judicial al que pienso acudir si finalmente se da el caso. Ya vale, tíos. El universo no me ha dado genitales para nada. (Además, canto de puta pena, así que no me toquéis los huevos).